El poder curativo que nos aportan las setas, es debido a los diferentes compuestos que forman la seta. Una seta está compuesta por infinidad de moléculas de las cuales unas poseen un mayor poder terapéutico que otras. Dentro de este grupo, pero no de manera individual, enmarcamos  los β-glucanos. Estas moléculas son las responsables de una gran cantidad de mecanismos que se desencadenan en nuestro organismos cuando llevamos a cabo un tratamiento a base de hongos. Pero… ¿Qué son esos β-glucanos que tanto centran nuestra atención? moleculaDesde el punto de vista bioquímico son una larga cadena de unidades de glucosa unidas entre sí con una configuración determinada, que se encuentran en múltiples sustancias (setas, levadura de pan, avena, cebada). Como veremos hay muchas diferencias entre unos y otros, siendo el β-glucano el que ha levantado mayores expectativas, el beta 1,3/1,6 glucano, que se trata de un fuerte potenciador del sistema inmunitario entre otras capacidades atribuibles. Sin embargo para comprender la importancia de estos debemos indagar un poco en nuestro organismo y conocer cómo funciona nuestro sistema inmune o lo que es lo mismo, nuestra línea defensiva.

Las células de nuestro sistema inmunitario nos defienden porque reconocen nuestro organismo y deciden atacar todo aquello que entre en nuestro cuerpo y no sea nuestro. Para ello, células del sistema inmune poseen una serie de receptores de manera que en cuanto algo desconocido entra en contacto con ellos desencadenan una respuesta defensiva. Uno de los tipos de  receptores más primitivos de nuestro sistema inmune son los receptores PRR (Receptores Reconocedores de Patrones) los cuales  reconocen PAMPS (Patrones Moleculares Asociados al Patógeno). Los β-glucanos, como hemos mencionado anteriormente a la vez de estar presentes en hongos ricos y saludables, también forman parte de patógenos fúngicos o bacterianos indeseables, por lo tanto los β-glucanos constituyen un tipo de Patrones Moleculares asociados a Patógenos, PAMPs, que en contacto con el sistema inmune serán reconocidos por los Receptores Reconocedores de Patrones, PRR, de los macrófagos y de cierto tipo de linfocitos. Podemos imaginar los PRR de nuestros macrófagos como una cerradura que debe encajar a la perfección con su correspondiente llave, que en este símil sería los β-glucanos que constituyen los PAMPs. Cualquier llave no abre cualquier cerradura, igual que cualquier tipo de β-glucano no posee una actividad imunomoduladora.

ni0607-549-F1En la imagen superior observamos diferentes PRR (cerraduras). Los b-glucanos interaccionan con dichos receptores (dectina 1) desencadenando una repsuesta defensiva.

¿Qué tienen de especial los β-glucanos de los hongos? Poseen una capacidad química especial. Poseen enlaces β-(1->3) en su cadena principal y posee ramificaciones de unión β-(1->6). Diferentes estudios contrastados han determinado que esta estructura es esencial para llevar a cabo su acción sobre el sistema inmune.

Aunque es difícil correlacionar la estructura y la actividad antitumoral de los polisacáridos complejos, sabemos que ambas cosas están correlacionadas con:

  • Solubilidad. Mayor actividad cuanto mayor sea la solubilidad.
  • Tamaño de la molécula. Presentan mayor actividad los glucanos de mayor peso molecular
  • Tipo de ramificación. Puntos de ramificación  tipo β-(1-6)
  • Forma de ramificación. La estructura terciaria helicoidal de los glucanos de los hongos es importante para la actividad inmuno estimuladora ejercida por estos.

Por tanto nada tienen que ver los β-glucanos extraídos a partir de salvado de cereal o de cualquier tipo de proceso industrial ya que gracias a los últimos avances biotecnológicos sabemos que los β-glucanos extraídos a partir de hongos poseen una estructura característica que les proporciona las capacidades terapéuticas que les han sido adjudicadas a lo largo de la historia.

Solo mediante procesos de extracción metódicamente diseñados conseguimos un Extracto Estandarizado a partir de polvo de setas en el que están presentes los principios activos de mayor poder terapéutico