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Dolor e inflamación articular en la menopausia: qué lo explica y qué puede ayudar

Dolor e inflamación articular en la menopausia: qué lo explica y qué puede ayudar

Marta Hifas da Terra |

Un ciclo menstrual irregular puede ser una de las primeras señales de que tu cuerpo está entrando en la transición hacia la menopausia. Para muchas mujeres, menstruaciones que antes eran predecibles de repente se vuelven más cortas, más largas, más abundantes, más ligeras o menos frecuentes. Incluso es posible que no tengas la regla durante uno o dos meses y que después el ciclo reaparezca de forma inesperada.

Aunque estos cambios pueden generar inquietud, a menudo forman parte normal de la perimenopausia, la fase de transición previa a la menopausia. Si estás experimentando un ciclo menstrual irregular junto con cambios en el sueño, el estado de ánimo, la energía, la regulación de la temperatura u otros síntomas, puede ser útil observar el conjunto en lugar de considerar la menstruación de forma aislada.

Los ciclos irregulares son solo uno de los muchos cambios que caracterizan la perimenopausia. Para una comprensión integral de cómo esta etapa afecta a todos los síntomas, desde cambios menstruales hasta sofocos, cambios en la piel, fatiga y desequilibrio hormonal, consulta nuestra guía completa sobre perimenopausia y hongos medicinales, que cubre la evidencia científica para cada aspecto de esta transición.

Sin embargo, un sangrado irregular no debe atribuirse automáticamente a la perimenopausia. Comprender qué forma parte de una transición hormonal normal y qué situaciones requieren una valoración médica es fundamental para cuidar de tu salud.

¿POR QUÉ SE VUELVE IRREGULAR EL CICLO DURANTE LA PERIMENOPAUSIA?

La perimenopausia es una transición gradual, no un único acontecimiento hormonal. Puede comenzar varios años antes de la última menstruación y la experiencia varía considerablemente de una mujer a otra.

Uno de los primeros cambios suele afectar al patrón menstrual. Según el sistema nacional de salud de Reino Unido (NHS), las menstruaciones pueden hacerse más o menos frecuentes y el sangrado puede ser más abundante o más ligero. La menopausia propiamente dicha se define como la ausencia de menstruación durante 12 meses consecutivos, siempre que no se esté utilizando anticoncepción hormonal.

Durante los años reproductivos, el ciclo menstrual está coordinado por la comunicación entre el cerebro, la hipófisis y los ovarios. A medida que la función ovárica cambia durante la perimenopausia, la ovulación se vuelve menos regular. La producción de estrógenos también puede fluctuar considerablemente, en lugar de disminuir de forma gradual y lineal.

Cuando no se produce la ovulación, la producción de progesterona posterior a esta es inexistente o menor. Esto puede alterar el equilibrio habitual entre estrógenos y progesterona y afectar al desarrollo y desprendimiento del revestimiento endometrial.

Puedes experimentar:

  • Menstruaciones que aparecen con menos intervalo que antes
  • Intervalos más largos entre menstruaciones
  • Sangrados más abundantes o más ligeros
  • Menstruaciones que duran más o menos días
  • Ausencia ocasional de alguna menstruación
  • Cambios en los síntomas premenstruales

También es importante recordar que no todas las menstruaciones irregulares se deben a la perimenopausia. El embarazo, la anticoncepción hormonal, los cambios importantes de peso, el ejercicio excesivo, el estrés, los trastornos tiroideos y afecciones como el síndrome de ovario poliquístico (SOP) también pueden afectar a la regularidad menstrual.

¿QUÉ SE CONSIDERA NORMAL Y QUÉ SIGNOS REQUIEREN ATENCIÓN MÉDICA?

Durante la perimenopausia existe una mayor variedad de patrones menstruales posibles. Sin embargo, no todos los cambios en el sangrado deben aceptarse simplemente como «parte de la menopausia».

Consulta con tu médico de cabecera o profesional sanitario si experimentas:

  • Sangrado entre menstruaciones
  • Sangrado después de mantener relaciones sexuales
  • Menstruaciones muy abundantes
  • Sangrado que dura más de siete días
  • Un cambio repentino o importante respecto a tu patrón habitual
  • Sangrado que afecta a tu vida cotidiana
  • Irregularidad persistente cuando pudiera estar relacionada con un embarazo, un problema tiroideo u otra afección

El NHS recomienda solicitar valoración médica si las menstruaciones se vuelven irregulares, duran más de siete días o van acompañadas de otros síntomas que puedan indicar la existencia de una afección subyacente.

El sangrado abundante también merece atención. Si necesitas cambiar una compresa o un tampón cada una o dos horas, utilizar dos tipos de productos menstruales al mismo tiempo o el sangrado está afectando de forma significativa a tu calidad de vida, consulta con tu médico.

El American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) también recomienda valorar médicamente el sangrado entre menstruaciones, el sangrado después de las relaciones sexuales, los sangrados inusualmente abundantes o aquellos que son más intensos o duran más de lo habitual, en lugar de atribuirlos automáticamente a la perimenopausia.

Si han transcurrido 12 meses sin menstruación y posteriormente aparece cualquier tipo de sangrado vaginal, se considera un sangrado posmenopáusico y siempre debe ser evaluado.

Llevar un registro de tu ciclo puede resultar muy útil. Anota el primer día de cada menstruación, su duración, la cantidad de flujo, la presencia de manchado y cualquier síntoma asociado.

CÓMO PUEDE AYUDAR EL APOYO HORMONAL NATURAL DURANTE ESTA ETAPA

No existe una dieta, suplemento o intervención en el estilo de vida capaz de hacer que las hormonas ováricas se comporten exactamente como lo hacían a los veinte o treinta años. Por ello, el objetivo de un enfoque integrativo no es “equilibrar” artificialmente las hormonas, sino apoyar los sistemas implicados en esta transición y ayudar al organismo a adaptarse a los cambios fisiológicos.

ALIMENTACIÓN PARA FAVORECER LA RESILIENCIA METABÓLICA Y HORMONAL

Una alimentación variada, basada principalmente en alimentos completos y ecológicos, aporta los nutrientes necesarios para el metabolismo energético, la síntesis hormonal y el buen funcionamiento del hígado y el intestino. Prioriza las verduras, las frutas, las legumbres, los cereales integrales, los frutos secos y las semillas, las proteínas de calidad y las fuentes de ácidos grasos omega-3.

APOYA LA REGULACIÓN DEL ESTRÉS

La transición hacia la menopausia no se produce de forma aislada del resto de circunstancias de la vida. El estrés psicológico crónico no «causa» la perimenopausia, pero puede influir en el sueño, el apetito, la energía y el estado de ánimo, haciendo que las fluctuaciones hormonales resulten potencialmente más difíciles de gestionar.

La actividad física regular, pasar tiempo al aire libre, una recuperación adecuada, las prácticas de relajación y una buena higiene del sueño pueden formar una parte importante de un enfoque integral.

CONSIDERA UN APOYO NUTRICIONAL ESPECÍFICO

Para las mujeres que buscan un apoyo adicional durante la perimenopausia, HIFAS-Menopause de Hifas da Terra es una fórmula sin hormonas que combina extractos de hongos adaptógenos, entre ellos Reishi (Ganoderma lucidum), Melena de león (Hericium erinaceus) y Cordyceps (Cordyceps sinensis), junto con extracto de raíz de ashwagandha, extracto de té verde, probióticos, vitamina B6, vitamina D y zinc.

El planteamiento de una fórmula con múltiples ingredientes busca apoyar distintas áreas interrelacionadas que pueden cobrar relevancia durante la perimenopausia, como la capacidad de adaptación al estrés, el sueño, el bienestar cognitivo y la vitalidad general.

Es importante señalar que HIFAS-Menopause no debe considerarse un tratamiento para las menstruaciones irregulares, ni un sustituto de la terapia hormonal sustitutiva (THS) u otros tratamientos médicos cuando estos sean adecuados. El Instituto Nacional para la Calidad de la Sanidad y de la Asistencia (NICE) recomienda un abordaje individualizado de la menopausia que tenga en cuenta los síntomas, las preferencias, el historial de salud y los posibles beneficios y riesgos de las distintas opciones de tratamiento.

Hifas da Terra también ha publicado los resultados de un estudio clínico sobre su fórmula HIFAS-Menopause, en el que se observaron mejoras en los síntomas generales de la menopausia y en los sofocos a lo largo de seis meses. Al tratarse de un producto con múltiples ingredientes, estos resultados deben interpretarse como evidencia relativa a la fórmula en su conjunto y no como prueba de que un hongo concreto regule los ciclos menstruales.

RECUERDA QUE LA FERTILIDAD NO NECESARIAMENTE HA TERMINADO

Tener un ciclo irregular no significa que el embarazo sea imposible. Durante la perimenopausia puede seguir produciéndose la ovulación, incluso cuando las menstruaciones son impredecibles. La fertilidad disminuye con la edad, pero el embarazo sigue siendo posible hasta que se alcanza la menopausia.

El NHS aconseja seguir utilizando anticoncepción durante la perimenopausia si no se desea un embarazo.

Preguntas frecuentes

Encuentra respuestas a las preguntas más comunes

Durante la perimenopausia y la menopausia, las fluctuaciones y el posterior descenso del estradiol pueden influir en el cartílago, la membrana sinovial, los músculos, los tendones y las vías que regulan la inflamación y la percepción del dolor. Es por ello que el dolor puede ser más frecuente.

En absoluto. El dolor articular asociado a la menopausia es un síntoma y puede aparecer sin que exista una lesión. La artrosis, por otra parte, es una enfermedad articular. Ambas pueden coexistir, y la edad, el peso, las lesiones previas y la disminución de estrógenos podrían influir en su evolución. Conviene consultar a un profesional para descartar dudas.

El reishi (Ganoderma lucidum), el Cordyceps y la melena de león (Hericium erinaceus) contienen polisacáridos, triterpenos y otros compuestos estudiados por su posible actividad inmunomoduladora. Por ejemplo, la melena de león redujo determinadas señales inflamatorias en modelos celulares y murinos (Mori et al., 2015), mientras que los triterpenos del reishi han mostrado actividad sobre diferentes vías inflamatorias en estudios preclínicos. La investigación todavía debe seguir avanzando, pero los primeros resultados son prometedores y abren nuevas vías de estudio para demostrar los usos que cuentan con siglos de aplicación en la medicina tradicional.

Depende de su causa. Algunas molestias pueden fluctuar o mejorar cuando se estabiliza la transición hormonal, aumenta la actividad física o mejora el sueño, pero otras pueden persistir si existen otras condiciones asociadas.

Suele recomendarse combinar ejercicio aeróbico de bajo impacto —caminar, bicicleta, elíptica o natación— con movilidad, equilibrio y entrenamiento progresivo de fuerza. Fortalecer glúteos, piernas, espalda y musculatura estabilizadora puede descargar las articulaciones y mejorar la función. Una revisión en mujeres posmenopáusicas con osteoporosis encontró que los programas de fuerza mejoraban la fuerza, el equilibrio, la funcionalidad y la calidad de vida (Alonso Pérez et al., 2021).

Si tienes dudas, lo más recomendable es acudir a un profesional de referencia para que valore tu caso particular y pueda hacer las pruebas pertinentes o derivarte a un profesional especializado, si es necesario.

Puede ayudar como parte de un abordaje global, especialmente al mejorar la salud metabólica y facilitar un peso adecuado, pero no actúa como un analgésico inmediato. El patrón con mayor respaldo es el mediterráneo: verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos, aceite de oliva y pescado, con menor presencia de carnes procesadas, bebidas azucaradas y ultraprocesados.

Existe una posible relación biológica: los receptores estrogénicos están presentes en tejidos musculoesqueléticos y células inmunitarias, y el estradiol participa en el remodelado óseo, el mantenimiento muscular y la regulación de determinadas señales inflamatorias. Además, algunos dolores aparecen o aumentan durante la transición menopáusica. No obstante, las revisiones señalan que todavía no se ha demostrado una relación causal simple entre la deficiencia estrogénica y todos los tipos de dolor musculoesquelético (Watt, 2018).

Los datos de SWAN también muestran que la inflamación evoluciona de manera diferente en cada mujer y está condicionada por la adiposidad, el envejecimiento y la salud metabólica, además de por la transición hormonal (El Khoudary et al., 2025).

Referencias

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  • Crandall CJ et al. (2006). Cross-sectional association between markers of inflammation and serum sex steroid levels in the Study of Women’s Health Across the Nation. Menopause, 13(2), 235–246.
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  • Friedman M. (2015). Chemistry, nutrition and health-promoting properties of Hericium erinaceus. Journal of Agricultural and Food Chemistry.
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  • Koelman L, et al. (2022). Effects of Dietary Patterns on Biomarkers of Inflammation and Immune Responses: A Systematic Review and Meta-Analysis of Randomized Controlled Trials. Advances in Nutrition, 13, 101–115. 
  • Mena MP, et al. (2009). Inhibition of circulating immune cell activation: a molecular antiinflammatory effect of the Mediterranean diet. American Journal of Clinical Nutrition, 89, 248–256. 
  • Santacroce LM, et al. (2023). Physical and Behavioral Factors Associated With Improvement in Physical Health and Function Among US Women During Midlife. JAMA Network Open, 6, e2311012. 
  • Organización Mundial de la Salud (2026). Alimentación sana. OMS