¿Qué rasgo o elemento dirías que te hace diferente, exclusivo? Al igual que tu huella dactilar es única, tu microbiota te define y diferencia dando lugar a un ecosistema complejo: tu organismo; la suma de infinidad de elementos equilibrados y alineados contigo, su huésped. ¿Qué sucede cuando se desequilibra la balanza?

El microbiólogo y Nobel de Medicina Elie Metchnikoff dijo que la mayoría de las enfermedades comienzan en el tracto digestivo. Según este científico, esto sucede cuando las bacterias “buenas” son incapaces de controlar las “malas”. En estos casos se produce lo que se conoce como disbiosis, un desequilibrio que se ha relacionado con el desarrollo de determinadas enfermedades, incluidas las patologías crónicas y el cáncer.

Microbiota intestinal

La microbiota intestinal también se conoce como flora intestinal, flora humana o microflora. Todos estos términos se utilizan para designar la comunidad de microorganismos que viven en el tracto gastrointestinal de los mamíferos. La microbiota intestinal es la comunidad de microorganismos vivos residentes en el tubo digestivo

Microbiota intestinal: indicador de salud

Desde 2001, y gracias al trabajo de Lederberg y McCray, el concepto de equilibrio ganó fuerza con la puesta en valor de la flora intestinal, que empezó a conocerse como microbiota intestinal. Los primeros hallazgos sobre su influencia en la salud de modelos animales llamó la atención de investigadores y generó nuevas publicaciones en las que quedó demostrada su relación con el desarrollo de diferentes enfermedades intestinales como el síndrome del intestino irritable, inflamación intestinal, celiaquía… pero también con otras psiquiátricas e, incluso, con la obesidad, las alergias, el asma y diferentes afecciones cardiovasculares.

El segundo cerebro

Desde los años 70 se han publicado diferentes estudios en los que se recogen evidencias sobre el eje intestino-cerebro a pesar de la barrera hematoencefálica. Sabemos, por ejemplo, que la serotonina (relacionada con la felicidad y el buen humor) se produce mayoritariamente en nuestros intestinos. 

Asimismo, se ha demostrado que las sustancias químicas producidas por las bacterias intestinales tienen influencia sobre el sistema inmunitario y estas, a su vez, sobre el cerebro. 

También se han observado alteraciones en las comunidades bacterianas en modelos animales sometidos a situaciones de estrés.

Las funciones de la microbiota 

En algunos artículos se ha reflejado que la actividad metabólica de la microbiota es equiparable a la del hígado, de ahí que se considere un órgano más con funciones específicas. Ahora sabemos que:

  • Regula la respuesta inmunitaria del organismo
  • Interviene en la producción de vitaminas
  • Participa en la regulación del metabolismo lipídico
  • Tiene un rol relevante en la producción de ácidos grasos de cadena corta

Los ácidos grasos de cadena corta se producen gracias a la fermentación de la fibra dietética que llevan a cabo las bacterias intestinales. El epitelio intestinal aprovecha estas sustancias para mantener sus funciones como barrera, evitando respuestas inmunitarias exacerbadas e inflamatorias que se relacionan con patologías del aparato digestivo. 

¿Por qué se habla ahora de microbioma?

La comunidad de bacterias que conforma la microbiota más representativa está en el colon, donde se estima que hay entre 400 y 1500 especies. No obstante, no podemos olvidar que la microbiota engloba otros microorganismos como hongos, arqueas, virus y parásitos que conviven en perfecta armonía bajo nuestra piel. 

En un nivel superior, podríamos hablar del microbioma. Aunque se han utilizado como sinónimos, no lo son. El microbioma es la suma de la microbiota, pero también sus genes, metabolitos y el ambiente concreto que los rodea.

Problemas de salud asociados a la disbiosis de la microbiota

El equilibrio o eubiosis de la microbiota está directamente relacionado con nuestro estilo de vida. Tampoco se puede obviar que la herencia genética y otros factores de reciente descubrimiento. Hay estudios que recogen la influencia de la microbiota vaginal e intestinal de la madre durante la gestación e, incluso, las repercusiones del tipo de parto (natural o mediante cesárea). 

No obstante, una dieta con bajo o nulo contenido en fibra y el consumo excesivo de alcohol, alimentos ultraprocesados y antibióticos se han relacionado con la disbiosis o desequilibrio de la microbiota intestinal y el desarrollo de enfermedades:

  • Las dietas ricas en grasas, ácidos grasos poliinsaturados y carne se han relacionado con una mayor incidencia de enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa.
  • El riesgo de padecer enfermedad inflamatoria intestinal puede reducirse regulando la microbiota intestinal con una dieta vegetariana.
  • El desarrollo del cáncer colorrectal se ha asociado a niveles de inflamación y cambios estructurales en la microbiota. El origen de estos cambios podría estar relacionada con el crecimiento de bacterias reductoras de sulfatos que derivan de un exceso en el consumo de carnes rojas.
  • Las dietas ricas en fibra aumentan la producción de ácidos grasos de cadena corta que son beneficiosos para las células que recubren el epitelio del intestino grueso o colon (colonocitos) y tienen además propiedades antitumorales.

Fibra dietética

Cada vez son más lo nutricionistas que recomiendan un aumento en el consumo de fibra mediante la ingesta de setas, frutas, semillas, vegetales y cereales integrales para preservar un mejor estado de salud… No obstante, ¿por qué es necesaria si nuestro cuerpo no es capaz de asimilarla?
El consumo de estos carbohidratos no digeribles (polisacáridos, oligosacáridos, ligninas… ) sirve para que las bacterias intestinales buenas produzcan los ácidos grasos de cadena corta, protegiendo así la barrera intestinal de organismos patógenos. Y no solo eso, el consumo de fibra dietética se ha asociado a:

  • mejor tránsito intestinal
  • optimización de la absorción de minerales
  • regulación del sistema inmunitario
  • equilibrio del apetito
  • regulación de niveles de glucosa y lípidos

La dieta para una microbiota equilibrada

Según recogen distintas revisiones científicas, la dieta tiene un impacto inmediato en la composición de la microbiota. Por ejemplo, las dietas mediterránea y atlántica son dos excepciones dentro de las consideraciones previas sobre la dieta occidental. Estos dos subtipos se consideran adecuadas para el mantenimiento de un buen estado de salud:

  • La dieta mediterránea se ha asociado con una protección significativa de las enfermedades crónico degenerativas.
  • La dieta atlántica se ha asociado con la salud metabólica y un descenso de mortalidad causado por enfermedades coronarias y algunos tipos de cáncer. La inclusión de vitaminas del grupo B, ácidos grasos omega 3 y yodo podrían ser los responsables de este impacto.

Otras técnicas para actuar contra la disbiosis intestinal

Prebióticos

La fibra dietética y los prebióticos sirven de alimento para la microbiota y en muchos casos resulta complejo diferenciarlos. Es más, en algunas publicaciones científicas los prebióticos se consideran un tipo de fibra alimentaria, aunque con más efectos beneficiosos para la salud ya que, además, mejoran la salud del epitelio intestinal y intervienen en estados proinflamatorios.

La fibra insoluble es el compuesto prebiótico predominante en las setas, y está presente en prácticamente todas las especies, destacando la Melena de león, pero también la Seta de ostra y la Seta de cardo.

Los beta-glucanos son uno de los compuestos de la fibra alimentaria. Estos polisacáridos se han relacionado con el crecimiento de tres cepas de Bifidobacterium y Lactobacillus y efectos inmunoreguladores y antitumorales potenciales.

En los primeros compendios de la medicina oriental, la Melena de león se recomendaba para el sistema digestivo y el cuidado de la memoria. Gracias a los avances científicos, conocemos la estrecha relación entre el eje cerebro-intestino y por qué son un alimento que ayuda en el mantenimiento de la homeostasis de la comunidad bacteriana de nuestro sistema digestivo.

Las sustancias prebióticas pueden controlar la disbiosis intestinal favoreciendo el crecimiento de Bifidobacterium spp. y Lactobacillus spp. Además, ayudan a evitar que las células patógenas se adhieran a las células de la mucosa intestinal.

El uso de prebióticos ha tenido efecto beneficioso en casos de cáncer colorrectal, colitis, estreñimiento y chron.

Otras fuentes de prebióticos son: raíces, tubérculos y rizomas de plantas (contienen inulina); plátanos, cebollas y trigo (contienen fructooligasacáridos, FOS) y derivados de la leche (contienen galactooligosacárdisos, GOS).

Probióticos

El uso de probióticos, esto es, bacterias específicas que puedan desplazar las bacterias malas que favorecen la restauración de la eubiosis intestinal.

Según se cita en un estudio publicado en 2017, la OMS considera que los probióticos mejoran la función de la barrera intestinal. Otros estudios demuestras que previenen la adhesión y colonización de patógenos y toxinas.

La combinación de ambas técnicas (prebióticos y probióticos) se ha utilizado para abordar diferentes patologías. 

De forma más reciente se ha utilizado la fagoterapia, esto es, el uso de bacteriófagos o fagos (virus que infectan bacterias) y los transplantes de microbiota fecal.

Resumen

Adquirir hábitos saludables tienen un impacto directo sobre nuestro estado de salud al alterar significativamente la composición de la microbiota intestinal. Por otra parte, los resultados llevados a cabo en estudios aleatorios indican que las dietas con bajo aporte energético y ricas en fibras y vegetales garantizan cambios en la microbiota intestinal y beneficios en el mantenimiento de la salud.

Fuentes y referencias

  • Antonella Gagliardi (2018). Rebuilding the Gut Microbiota Ecosystem. Int. J. Environ. Res. Public Health, 15(8), 1679.
  • Eloísa Salvo-Romero et al. (2015) Función barrera intestinal y su implicación en enfermedades digestivas. Rev Esp Enferm Dig (Madrid) Vol. 107, N.º 11, pp. 686-696.
  • Esther Molina Montes (2018) Microbioma, microbiota y cáncer. SEBBM. Grupo de Epidemiología Genética y Molecular, Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO).
  • Friedman M (2015) Chemistry, Nutrition, and Health-Promoting Properties of Hericium erinaceus (Lion’s Mane) Mushroom Fruiting Bodies and Mycelia and Their Bioactive Compounds. J Agric Food Chem. Aug 19;63(32):7108-23.
  • Harmsen HJ et al. (2016)The Human Gut Microbiota.Adv Exp Med Biol. 2016;902:95-108.
  • Niv Zmora et al. (2019) Transforming medicine with the microbiome. Science Translational Medicine. Vol. 11, Issue 477.
  • Valerio Iebba et al. (2016) Eubiosis and dysbiosis: the two sides of the microbiota. New Microbiologica, 39, 1-12.
  • www.worldgastroenterology.org
  • www.gutmicrobiotaforhealth.com

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