La vitamina D no se trata realmente de una vitamina, es más correcto considerar la vitamina D como una prehormona, puesto que se convierte en un metabolito que actúa de manera análoga a una hormona esteroidea crítica para el mantenimiento de la homeostasis esquelética, regulando los niveles de calcio y fósforo, (Deluca et al. 1990).

Numerosos estudios muestran la capacidad antiproliferativa y proapoptótica, incluso antimetastásica en procesos cancerosos como el de mama o riñón. Esta capacidad antitumoral despierta el interés de la clínica, sin embargo la vitamina D, no posee aplicabilidad terapéutica debido a su elevada acción calcémica. La administración de vitamina D de manera directa a dosis suprafisiológicas induce hipercalcemia, llegando incluso a causar la muerte en animales de experimentación.

¿Cómo nos podemos beneficiar de los efectos antitumorales que aporta la vitamina D? Resulta, por lo tanto, imprescindible mantener los niveles de vitamina D, para prevenir la aparición de procesos cancerosos así como para mantener una buena salud ósea mediante las dos vías de ingreso al organismo: una secundaria, a través de la dieta, los alimentos poseen precursores de vitamina D, metabolizados en hígado y riñón para dar  lugar a vitamina D;  y otra a través de llamada vía principal, que requiere la fotoactivación de un precursor (MacLaughlin et al. 1982) en las células de la piel por la acción de la radiación ultravioleta.

La vía secundaria de entrada de vitamina D en el organismo es a través de la dieta.  Los hongos, además de haber demostrado ser un importante complemento alimenticio por las numerosas aplicaciones terapéuticas que abarcan, son una buena fuente de precursores de vitamina D. Champiñón del sol, Pleorotus ostreatus, Cordyceps sinensis, Coprinus comatus poseen una abundancia relativa en vitaminas del grupo B, C y E así como precursores de vitamina D.

Exposición solar moderada 

La síntesis de vitamina D3 se produce varias horas después de la exposición solar. Cuando la exposición solar es continuada los niveles de vitamina D son modulados por la síntesis de melanina, principal competidor  de la vitamina D3 y por lo tanto una forma de regular la producción excesiva en períodos prolongados de exposición solar. La salud de nuestro organismo requiere una exposición solar equilibrada. Una exposición excesiva, sin protección, generará roturas en el material genético desencadenando procesos cancerosos y  un incremento en la pigmentación puede llegar a disminuir hasta 50 veces la producción de vitamina D3 (Clements et al. 1992). En el lado opuesto, una protección total, impide la llegada de radiación UV  a la dermis, inhibiendo totalmente la vía principal de síntesis vitamina D, hormona antitumoral.

Mediante complementos alimenticios específicos, extractos de hongos

La vía secundaria de entrada de vitamina D en el organismo es a través de la dieta.  Los hongos, además de haber demostrado ser un importante complemento alimenticio por las numerosas aplicaciones terapéuticas que abarcan, son una buena fuente de precursores de vitamina D. Champiñón del sol, Pleorotus ostreatus, Cordyceps sinensis, Coprinus comatus poseen una abundancia relativa en vitaminas del grupo B, C y E así como precursores de vitamina D.

Sin embargo los hongos con mayor capacidad antitumoral dada por la concentración de ergocalciferol (precursor de vitamina D) son Shiitake (0,4-0,7 µg/100g) y Maitake (5,2-28,1 µg /100g).

Este aporte de vitamina D mediante complemento de extractos fúngicos junto con una dieta rica en calcio permiten  un menor riesgo de desarrollar  cánceres como el de colon, el de próstata,  el de pecho así como melanoma.

Si pensamos en el proceso de síntesis de la vitamina D, entenderemos que los extractos de hongos son una fuente excepcional de vitamina D únicamente si estos han sido cultivados de manera natural, mediante técnicas no invasivas, siguiendo los requisitos de producción y garantía ecológica y recibiendo radiación solar. Los hongos, al igual que nosotros necesitan recibir radiación UV para sintetizar correctamente vitamina D.

El grupo de investigación de Lee (Lee G et al., 2009), estudió la diferencia tanto a nivel nutricional como terapéutica de Shiitake cultivado con aporte de radiación UV y sin ella mostrando que Shiitake cultivado en condiciones de radiación óptima poseía unos niveles de vitamina D, significativamente superiores así como una mayor cantidad de calcio, respecto al Shiitake de cultivo de interior.

Un comentario de “Extractos de setas, una fuente de precursores de la vitamina D

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